viernes, 24 de mayo de 2019

¿Cómo auditar las organizaciones en su conjunto?


Marco Bonilla
 Es ahí donde se pregunta, ¿si el dictamen sobre la razonabilidad de las cifras de los estados financieros está afectado de manera importante por actividades y operaciones que  no tienen que ver con los objetivos y metas pretendidas en su constitución?.

La experiencia como auditor me ha demostrado cómo empresas consideradas rentables, terminan realizando tareas y operaciones muy diferentes para lo que fueron concebidas, y al final resultan liquidadas o lo que es más delicado comprometiendo los intereses de sus socios.

Un aspecto relevante a observar y cuestionar en la auditoría, es la formulación de la misión,  la cual sin duda es la prenda de garantía del quehacer permanente de la organización y a través de la cual se organiza, operativiza, se reglamenta y se controla todas las actuaciones futuras.

Lo anterior invita a repensar la manera de hacer auditoría bajo el esquema de aseguramiento a través de la consideración de la naturaleza y  misión de la organización como referente permanente, sobre su estructura organizacional, políticas, normatividad y legislación que le aplica, áreas misionales, cuentas misionales, presupuestos y planes de compras relacionados.

Estas consideraciones fundamentan mi propuesta de entender que en materia de control,  el elemento primordial a tener en cuenta son los propósitos de la empresa,  que en todo su ámbito se desempeñara en términos de eficiencia, eficacia y economía principalmente.

De la misma manera, es de entenderse que el autocontrol como fundamento de todos los que hacen parte de la organización, deben conocer, entender, y concebir la misión como el marco obligado de todas sus actuaciones, desde lo operativo, financiero, contable, técnico, normativo, etc…, acciones que al no tenerse en cuenta, sin duda proporcionara un desequilibrio del  sistema de control interno implementado y desvío de los objetivos propuestos.

Ahora, y frente a la labor de auditoría es por demás lógico, que cualquier transacción, operación, gestión, o actividad que vaya en contraposición de la misión de la entidad, no solo generara efectos nocivos para la organización, si no será motivo de atención y examen por parte del organismo o ente de control, donde su principal labor se concentrara en el cumplimiento por parte del ente auditado en razón a sus propósitos, productos, servicios, actividades, acciones y decisiones tomadas, so pena de obtención de hallazgos que materializados pueden incurrir en sanciones ejemplarizantes para quienes tiene la responsabilidad de su administración. 

La misión es el marco de referencia que orienta las acciones, enlaza lo deseado con lo posible, condiciona las actividades presentes y futuras, proporciona unidad, sentido de dirección y guía en la toma de decisiones estratégicas.

En tal sentido, el control interno en todos sus órdenes se implementara, cuidando de matizar sus diferentes elementos bajo la premisa de cumplimiento de sus objetivos misionales, refiriéndome especialmente a su direccionamiento a través de la planeación, cuyos propósitos deben apuntar a desarrollar y ejecutar los fines previstos; presupuestos asociados al financiamiento de sus necesidades y operaciones propias; talento humano competente y especializado según su naturaleza; esquema organizacional con áreas misionales fortalecidas y productivas y; demás elementos que por sí solos detecten las operaciones que no obedecen al rigor funcional de la organización.

La auditoria es sin duda la mayor interesada en establecer dentro de su proceso de evaluación de aseguramiento, que la organización esté alineada en razón a su constitución y que el mayor beneficio lo obtenga a través de actividades operacionales propias del deber ser y no de manera fortuita que genera alto grado de incertidumbre sobre su manejo.

De tal suerte que la óptica y percepción de la auditoria de legalidad, de cumplimiento, financiera, de gestión, resultados, de control interno, estará dirigida a percibir de manera categórica y sin prevenciones certeza razonable sobre el manejo de la organización.  

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