Dr. Nicolás Chafloque Bendezú
“Soy de anteayer como todo rumiante que mastica el pasado todo el día.” Pablo Neruda, Ser, en Geografía Infructuosa – Editorial Losada, 1972
Introducción: la advertencia del pasado masticado
El verso de Pablo Neruda no es una simple evocación poética del tiempo transcurrido; es una advertencia existencial. El rumiante mastica, pero no transforma; repite, pero no comprende. Vive atrapado en un ciclo donde el pasado no ilumina el presente, sino que lo ocupa por completo. Esta imagen resulta especialmente pertinente para reflexionar sobre el Auditor Interno contemporáneo, su juicio profesional y su relación con la NOGAI, en un entorno organizacional que exige discernimiento, oportunidad y valor.
El riesgo no es mirar atrás, sino quedarse a vivir allí. Cuando la auditoría interna convierte la experiencia pasada en refugio, la norma en ritual y el procedimiento en repetición, el juicio profesional se debilita y la función pierde relevancia estratégica.
El pasado como maestro, no como morada
La experiencia es uno de los activos más valiosos del Auditor Interno. Sin embargo, esa experiencia solo adquiere valor cuando es interrogada críticamente. El pasado debe operar como maestro —exigente, incómodo, provocador— y no como morada confortable.
Auditar desde el pasado implica:
Repetir programas “porque siempre funcionaron”.
Replicar enfoques sin atender al contexto.
Validar decisiones actuales con argumentos heredados.
La NOGAI no fue concebida para perpetuar inercias, sino para garantizar calidad en contextos cambiantes. Exige que el juicio profesional se ejerza en el presente, con conciencia del entorno, de los riesgos emergentes y de las expectativas reales de los grupos de interés.
El bucle de pensamientos: rumiación mental y overthinking en auditoría
El rumiar al que alude Neruda puede entenderse, desde la psicología cognitiva, como rumiación mental: un patrón de pensamiento repetitivo, circular y persistente, centrado en el pasado, que mantiene activa la preocupación sin traducirse en comprensión nueva ni en acción efectiva. No se trata de reflexión profunda, sino de una forma de pensamiento que serepliega sobre sí misma y agota la capacidad de discernimiento.
Trasladada al ejercicio del Auditor Interno, la rumiación mental constituye un riesgo cognitivo para el juicio profesional. Se manifiesta como cavilaciones u overthinking que no agregan profundidad, sino demora y confusión. Se sobreanaliza:
Para no decidir.
Para no priorizar.
Para no asumir el peso del juicio profesional.
El resultado es una auditoría exhaustiva en papeles, pero débil en impacto. El pensamiento
gira sin cerrar ciclos cognitivos, atrapado en el pasado, incapaz de producir conclusiones oportunas. Desde la perspectiva de la NOGAI, este bucle es especialmente problemático: la norma no exige pensar sin fin, sino pensar bien y a tiempo.
Pensamiento crítico para asesor: el núcleo del juicio profesional
Aquí emerge un punto central: el pensamiento crítico para asesor. El Auditor Interno ya no,es solo evaluador; es asesor confiable. Y asesorar no es opinar más, sino pensar mejor.
El pensamiento crítico para asesor implica:
Cuestionar supuestos, incluso los propios.
Distinguir hechos de interpretaciones.
Identificar lo esencial en medio de la complejidad.
Anticipar consecuencias, no solo describir causas.
Este tipo de pensamiento es el antídoto natural contra la rumiación mental. Permite interrumpir el bucle analítico cuando deja de aportar valor y convertir la experiencia en criterio. En el marco de la NOGAI, ejercer juicio profesional no significa prolongar el análisis, sino orientarlo hacia conclusiones razonadas, proporcionales al riesgo y útiles para la toma de decisiones.
No repetir: elegir también es auditar
Uno de los actos más exigentes del juicio profesional es no repetir. No repetir auditorías cíclicas sin sentido, no reiterar hallazgos previsibles, no formular recomendaciones que nadie implementa.
El Auditor Interno que ejerce pensamiento crítico:
Elige qué auditar y qué no.
Decide qué escalar y qué tratar de manera consultiva.
Prioriza riesgos reales sobre riesgos heredados.
Esta capacidad de elección no contradice la NOGAI; la honra. La norma no protege al auditor que repite por inercia ni al que se refugia en análisis interminables, sino al que justifica razonadamente sus decisiones y demuestra discernimiento profesional.
Foco en lo esencial: del control al sentido
Auditar no es controlarlo todo, sino comprender lo que importa. El foco en lo esencial desplaza la auditoría desde la verificación exhaustiva hacia la comprensión profunda de:
Riesgos estratégicos.
Procesos críticos.
Impacto en la creación y preservación de valor.
Cuando la rumiación mental domina el análisis, el foco se dispersa. Cuando el juicio profesional se ejerce con madurez, el Auditor Interno traduce hallazgos en conversaciones significativas con la dirección. La NOGAI se convierte entonces en un marco de credibilidad, no de rigidez; de confianza, no de temor.
En busca de soluciones: auditoría que acompaña
El Auditor Interno que deja de rumiar el pasado no se limita a señalar fallas. Está en busca de soluciones. Esto no implica perder independencia, sino ejercerla con responsabilidad.
Asesorar críticamente supone:
Proponer alternativas viables.
Comprender restricciones organizacionales.
Facilitar decisiones informadas.
Evitar la comodidad de la crítica estéril.
Aquí la auditoría interna se transforma en diálogo, y el juicio profesional en un acto ético orientado al bien organizacional, coherente con el espíritu y la letra de la NOGAI.
Conclusión: del rumiar al discernir
Neruda advierte del peligro de vivir en el anteayer. El Auditor Interno enfrenta hoy el mismo dilema: rumiar el pasado o discernir en el presente. El pasado es indispensable, pero no puede convertirse en morada. La experiencia debe ser interrogada, no venerada.
La rumiación mental —como riesgo cognitivo— debilita el juicio profesional cuando prolonga el análisis sin propósito. El pensamiento crítico para asesor, en cambio, permite cerrar ciclos, evitar repeticiones, enfocar lo esencial y buscar soluciones con sentido.
La NOGAI no ampara la rumiación mental ni la parálisis analítica; ampara el juicio profesional que, consciente del pasado, sabe detener el pensamiento a tiempo para discernir, decidir y aportar valor.
Dejar de rumiar no es olvidar; es aprender de verdad. Y discernir es, finalmente, el acto más elevado del Auditor Interno contemporáneo.
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