jueves, 14 de noviembre de 2019

¿Cómo formar equipos de auditoría de alto rendimiento?

Marco Bonilla
 “Dos trabajadores forcejean con un piano durante varios minutos a puertas de un edificio; al cabo del tiempo uno le dice al otro, que difícil es entrar un piano, por lo que el otro le responde, ¿Cómo no lo estamos sacando? “

Este relato humorístico, nos invita a reflexionar sobre la importancia del trabajo de equipo en auditoría, cuyos esfuerzos vayan en el mismo  sentido y de manera mancomunada, es decir, la tarea consiste es conformar  un equipo de personas para lograr un objetivo en común.

La diversidad de temas, la variedad de objetivos en la tipología de las organizaciones, la necesidad de evaluarlas integralmente, requieren la conformación de equipos de auditoría con profesionales experimentados, idóneos y competentes, especialistas en temas de carácter técnico, financiero/contable, administrativo, jurídico y sistemas entre otros, que contribuyan en buscar la armonía de la Auditoría de manera planificada a través de un grupo interdisciplinario calificado, especializado y organizado en procura de obtener resultados objetivos, coherentes, concisos y soportados.

Por lo anterior el equipo de trabajo deberá alinearse en estos requerimientos concretos:

De la organización
·       Conocimiento general
·       Claridad sobre la Misión
·       Políticas corporativas.
·       Estructura organizacional. Cuadro directivo y ejecutor.
·       Áreas Misionales, áreas de apoyo.
·       Planes de acción.
·       Informe financiero.
·       Informe de gestión.
·       Informes de auditoría.
·       Debilidades, Fortalezas, oportunidades, amenazas (diagnóstico).

De la auditoría.
·       Plan de trabajo.
·       Líder del grupo ( políticas, directrices, comunicación)
·       Objetivos y alcance de la auditoría
·       Programas de auditoría (Cuestionarios, procedimientos)
·       Aprensión del Manual de ética y buen gobierno de la auditoría.
·       Cuidado y diligencia profesional.
·       Independencia mental.
·       Conocimiento y manejo de papeles de trabajo.
·       Confidencialidad sobre la información.
·       Cronograma de actividades con responsables.
·       Comunicación permanente con el grupo de auditoría
·       Comunicación de resultados concertado con el líder.

Es primordial en el trabajo en equipo, la unión y empatía entre los integrantes, ya que en más de una oportunidad será necesario comprender a otro integrante y, asimismo, apoyar las distintas ideas que vayan naciendo con el desarrollo de la tarea en cuestión.

Recuerde: El éxito o logro del trabajo en equipo, es del equipo en sí y no de uno o algunos de los integrantes.

IMPORTANTE: Ya está disponible la versión digital del libro Formación de Líderes de Auditoría y Control Interno. Mayor información AQUÍ

E-MAIL:  marco.bonilla@marcontrol.co 

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miércoles, 13 de noviembre de 2019

Facilitadores del fraude falta de tono a la cabeza



La falta de tono a la cabeza o ejemplo en la cultura organizacional facilita las conductas antiéticas en todo su contexto. Como en cualquier grupo, los líderes son los que imponen el tipo de cultura y ejemplarizan con su comportamiento con valores o sin ellos. De ahí qué si el objetivo es disuadir, la mejor práctica es tener cero tolerancia a cualquier actividad anti ética y actitud férrea para no dejarse tentar sin importar las condiciones. Tal ejemplo viene desde la cabeza de la organización, entendiéndose desde los accionistas, junta directiva y demás personas que ejercen algún control y/o tienen personal a cargo.

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martes, 12 de noviembre de 2019

domingo, 10 de noviembre de 2019

sábado, 9 de noviembre de 2019

viernes, 8 de noviembre de 2019

Función de Auditoría Interna frente a las fuerzas de la disrupción tecnológica


Javier Fernando Klus, MBA, CIA.

En los inicios de la auditoría, la mayoría de los procedimientos realizados eran sustantivos, es decir, que se analizaba la documentación, la cual se encontraba en formato en papel y a partir de la misma se realizaban básicamente procedimientos de inspección y análisis de documentación provista y/o solicitada.

Estas tareas eran básicamente realizadas por auditores que tenían una función netamente operativa. Esto debido a que gran parte de los procedimientos que el auditor realizaba se documentaba a través de evidencia y era constatada por el auditor a través de su revisión.

En la medida que la tecnología y los sistemas de información fueron avanzando, los ERP cobraron relevancia dentro de las organizaciones, la información cada vez más fue migrando de un formato netamente en papel a un formato electrónico.

En esta evolución, la mayoría de los registros de una organización y, por consiguiente, la evidencia de las operaciones que realizaban se fue reflejando en formato electrónico. En contrapartida, cada vez más las empresas empezaron a generar más información; en este sentido, si una empresa de mitad del siglo pasado quisiera reflejar el volumen de operaciones que actualmente dichas empresas tienen, con la tecnología de esa época sería imposible. La tecnología como tal permitió, por un lado, simplificar el manejo de la información pero, por otro lado, la información generada creció exponencialmente.

Por lo tanto, el auditor se vio obligado a migrar de sus revisiones de documentación en un formato papel, a una revisión de registros magnéticos y otros tipos de soporte. Para esto fue necesario desarrollar un software de auditoría que permitiera analizar este tipo de información de una forma ágil y con todas las funcionalidades necesarias para realizar la tarea. Así es como surgieron dentro de los procedimientos de auditoría las Técnicas de Auditoría Asistidas por Computadoras (CAAT, siglas en inglés “Computer Assisted Audit Techniques) como complemento de las técnicas manuales realizadas por el auditor.

La importancia que cada vez más tenían los sistemas de información como soporte a las operaciones de una organización generó la necesidad de utilizar métodos alternativos para analizar esta información. En cierta forma, los procedimientos seguían siendo a detalle, pero soportados por software que permitían extraer la información, analizarla y exponerla de una forma tal que el auditor pudiera visualizarla de forma clara y poder sacar conclusiones.

El perfil del auditor también se hizo más especialista, siendo, en este caso, una necesidad que los equipos de auditoría contarán con personal idóneo para manejar este tipo de programas. Por consiguiente, la tecnología había generado un cambio no solo en el enfoque de la auditoría, sino también en los procedimientos realizados y en las capacidades de las personas que conformaban parte de un equipo de autoría.

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