lunes, 15 de abril de 2024

Cultura versus estrategia: la perspectiva de la auditoría interna

 Javier Fernando Klus, MBA, CIA.

La cultura se come como desayuno a la estrategia...Y auditoría interna, ¿qué opina?

Hace muy pocos días volví a recordar esta frase de Peter Drucker la cual realmente es muy acertada, lo que me llevó a analizar la misma, dado que está estrechamente relacionada con la función de auditoría interna, la gestión de riesgos y cómo lograr que la misma sea realmente valorada y efectiva en las organizaciones.

Cuando hablamos de la cultura básicamente estamos hablando de un aspecto relacionado con los sentimientos, mientras que cuando nos referimos a la estrategia, estamos hablando de aspectos relacionados con la razón, sentimientos y razón están dentro de esta definición y ¿cuál de ellos prevalece?, esto lo podemos ver perfectamente en las decisiones y en el propio comportamiento de los humanos: somos seres en los cuales, básicamente, prevalecen nuestras emociones antes que la razón. De hecho, en muchas de nuestras decisiones primero prevalece el pensamiento emocional al racional: si estamos en peligro, primero corremos y luego pensamos "¿Por qué corremos?!, lo mismo pasa en las organizaciones. La cultura es el primer sentimiento que tiene una organización, luego estará la estrategia.

Ahora, si hablamos del control interno o del análisis de riesgos que debe existir en una organización, primero hablamos de una cultura hacia el control interno o bien una cultura de riesgos. Este no es un tema menor, pues estamos admitiendo que en organizaciones en las cuales esta definición es aplicable, existe un sentimiento más allá de lo racional que hace que piensen en el control interno, en la gestión de riesgos o en la calidad mucho antes de establecer un plan de cómo llevarlo a cabo. Podemos decir que estos aspectos están en el propio ADN de estas organizaciones.

Un ejemplo de esta situación lo puedo encontrar en mi propia experiencia. En este caso, siempre cruzo la calle por la senda peatonal y si no pasa ningún auto por la avenida, igualmente cruzaré la calle por la senda peatonal: es algo que surge desde mi interior y que no será quebrantado pese a que no exista ninguna consecuencia por no realizarlo.

Ahora, llevemos este ejemplo a una empresa y pensemos, por ejemplo, en un esquema de control interno de una empresa alimenticia que debe realizar controles de calidad a sus materias primas, pero en este caso, el cliente exige los productos de forma urgente, por lo que la disyuntiva es no hacer el control de calidad o hacerlo no siguiendo los parámetros establecidos para poder cumplir con un pedido del cliente.

En esta empresa la decisión fue que ninguna materia prima salía sin el control de calidad apropiado, incluso si el cliente se perdía, pues estaba en el ADN de la empresa que la calidad es un pilar de la misma.  Finalmente, esta empresa no perdió el cliente y, de hecho, fue comprensivo con respecto a esta situación. Como vemos, la dirección, sus empleados y toda su estructura estaban convencidos de que esa era la única acción posible, sin dudarlo. ¡Esa es cultura!

Llevemos estos ejemplos al ámbito del control interno o bien de la gestión de riesgos, como dijimos, si hablamos de una empresa que tiene una cultura relacionada con el control interno o una cultura de riesgos, estamos hablando de que toda la organización está convencida de que el único camino posible es el control interno o un enfoque basado en riesgos, luego, obviamente, vendrá la estrategia, que será como llevar a la práctica de la forma más eficiente posible estos lineamientos.

Pero, ¿qué pasa como organización cuando queremos establecer un enfoque de control interno o de riesgos, pero la organización no acompaña este proceso? ¿podremos establecer una estrategia apropiada?, creo que la respuesta la sabemos todos y es que no. 

Como el ejemplo que les comenté, la empresa cruzará la senda peatonal, pero a la menor posibilidad o cuando no haya coches, la organización, para hacer las cosas más rápido, terminará cruzando por mitad de la cuadra. Por lo tanto, el esfuerzo por mantener una estrategia de control interno en esa organización será descomunal.

Es aquí donde el gerente de auditoría o bien el gerente de Riesgos, además de ser un técnico y estratega, deberá ser un "evangelizador", deberá recurrir al universo de los sentimientos y demostrar que, por ejemplo, el control interno es el mejor camino para la organización, convencer a la gerencia y a todos los integrantes de la organización de su importancia. Desde ese convencimiento, estaremos creando cultura, la cual nos ayudará a ser más viable la estrategia.

Por lo tanto, como gerentes de Auditoría, Control Interno, Riesgos, Calidad, etc. tenemos el deber, como primera acción, de crear cultura, pasión y convencimiento hacia toda la organización de la importancia de lo que hacemos. Una vez realicemos esta tarea, recién podremos empezar a construir las estrategias necesarias para su implementación.

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