Marta Cadavid, CAMS, CFE, AML
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Javier Fernando Klus, MBA, CIA
Viendo la serie de Disney ¿Qué pasa sí…? se me ocurrió una idea y un pensamiento, imaginemos que existen múltiples universos en cada un de las cuales la realidad es distinta o bien existen pequeños hechos que ocurrieron o bien no ocurrieron y pudieron alterar significativamente la realidad tal cual la conocemos.En este universo alternativo prácticamente nada ha cambiado del que nosotros conocemos, salvo un solo detalle, no existe la auditoría y por consiguiente no existen los auditores.
Los invito a ver las sutiles diferencias o no tan sutiles de esta realidad alternativa:
En este universo alternativo el año es exactamente igual al nuestro, 2021 pero por alguna extraña razón la infraestructura, los adelantos tecnológicos son los de 200 años atrás, no existen empresas que hayan realmente invertido en tecnología ni tampoco existen grandes empresas, de hecho no existe un mercado de capitales que puedan utilizar las empresas para financiarse, y todo esto ha originado que el capital necesario para poder apalancar todos los cambios tecnológicos que se dieron en “nuestro universo” no existen.
Si seguimos profundizando en la estructura económica de este universo nos damos cuenta que las empresas, con su grado de evolución en desarrollo, también carecen de un conocimiento real de lo que hacen, es decir, de como son sus operaciones. Y en este desconocimiento desde una perspectiva de eficiencia y eficacia, las cosas se hacen sin un animo de mejora o de perfeccionamiento, sino que las empresas no tienen un real conocimiento de si son eficientes a la hora de ganar dinero.
El fraude, robo y demás actividades delictivas existen en estas organizaciones sin que nadie haga algo, ó aún peor, sin que se sepa. Una enorme sangría de recursos que podría ser utilizada para poder alcanzar los objetivos organizacionales, desaparecen y hacen que las empresas no pueden alcanzar todo su potencial.
Vivimos en una sociedad del siglo XVIII y mediados del siglo XIX en el año 2021 y todo esto por un simple detalle, este universo no tiene auditores. Y ¿Por qué se da esto? ¿Porque un simple hecho generó una alteración tan importante en la realidad?
En primero término, tengamos presente que la auditoría es una actividad de aseguramiento, permite dar credibilidad ante terceros de la situación de una empresa, por lo tanto, si pensamos en un mercado de capitales, elemento indispensable para que las empresas consigan financiamiento para apalancar sus operaciones e inversiones, el auditor es un elemento indispensable para que estos inversores tengan una opinión independiente de la situación real de una empresa. Tenemos a un tercero independiente que nos estará diciendo que la información que esa compañía está haciendo trascender refleja de forma razonable la realidad.
En este universo alterno, la no existencia de auditores implica que las operaciones diarias realizadas por la organización no están sujetas al escrutinio de un ojo experto e independiente que no sólo buscará errores en las operaciones y proceso que se realizan sino que también buscará el fraude, que es la manipulación, falsificación o alteración de registros o documentos; malversación de activos, supresión de los efectos de ciertas transacciones en los registros contables de forma intencional.
La eficiencia de las operaciones es un concepto que estas empresas no conocen, así como el concepto de “cumplimiento” es decir que las empresas cumplen al 100% con todas las regulaciones que las autoridades exigen. Por lo tanto existe un drenaje constante de fondos en el pago de multas, penalidades, etc.
Como vemos en este universo las empresas carecen de una gran cantidad de elementos que hacen que se puedan desarrollar, se puedan financiar, puedan enfocarse en sus objetivos estratégicos, puedan invertir, puedan disponer de capital de financiamiento y podemos seguir enumerando más situaciones. En este universo no solo las empresas sino el marco tecnológico atrasa 200 años y sólo porque una sola variable ha sido alterada. Así que en este universo, que es el que nos toca estar, demos gracias que existen los auditores.
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En el día de mañana realizaremos la Conferencia Magistral Reimaginando la Función de Auditoría Interna en un Mundo Postpandemia en la VII Convención Internacional de Auditoría Interna desarrollada por el Instituto Guatemalteco de Contadores Públicos y Auditores.
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Como novedad, este año, las tres entidades han preparado un segundo congreso, que tendrá lugar el día posterior en el mismo lugar, enfocado a los fraudes cometidos en internet, el I Congreso Nacional de Ciberseguridad. Los ciberataques exigen a las empresas e instituciones públicas adoptar medidas que reduzcan la probabilidad y el impacto que pueden causar en las mismas. En la presente jornada, se analizará la necesaria respuesta a otorgar desde el Compliance IT, así como la adecuada gestión de las principales incidencias de seguridad por parte de los agentes intervinientes.
Ambos eventos tendrán lugar en las instalaciones de la Residencia de la Guardia Civil en Madrid, con un aforo limitado, y serán emitidos íntegramente por streaming, para alcanzar a un mayor número de personas interesadas.
Durante las jornadas, contaremos con la participación de destacados ponentes como el director general de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, Jesús Gascón Catalán, la directora de la Oficina Nacional de Lucha Contra el Fraude, Carmen Collado Rosique, y el presidente del Comité Técnico de Normalización 320 de UNE, Miguel Bañón, entre muchos otros. Además, participarán representantes de destacadas empresas e instituciones como el Ministerio de Hacienda, la Guardia Civil, los Mossos d’Esquadra, Vodafone, ABANCA, RENFE y CEPSA.
El precio de inscripción presencial a cada congreso es de 120 euros. También se puede adquirir el pack para participar presencialmente en ambos congresos por 200 euros. En caso de participar online, se podrá adquirir el acceso streaming por 100 euros, que da acceso a ambos congresos. Los/las asociados/as a la World Compliance Association cuentan con un 50% de descuento en todas las tarifas.
El evento cuenta con la inestimable colaboración de las entidades patrocinadoras Gómez Acebo & Pombo, Bureau Van Dijk, EQS Group y Refinitiv.
¡INSCRIPCIONES ABIERTAS!
Más información en: http://congresoantifraudeciber.eventocompliance.com/index_v3.php
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Respondió: si es una persona íntegra, dale 1. Si además es inteligente, añádele un 0 a la derecha y valdrá 10. Si además es rico/a, agrégale otro cero, y pasará a 100. Si resulta que es bello/a, tendrás que darle otro 0 y será mil.
PERO SI PIERDE LA HONRADEZ, SU VALOR QUEDARÁ REDUCIDO A CERO.
Los auditores sabemos esto desde siempre, intuitivamente, y es por eso por lo que nos hemos ocupado de velar por la ética, empezando por la propia. Para eso el IIA ha promulgado su Código de Ética basado en cuatro principios:
• Integridad
• Objetividad
• Confidencialidad
• Competencia
Con cuarenta años dedicados al ejercicio profesional de la Auditoría Interna, siempre me asombró advertir que muchos colegas, sin apartarse del Código de Ética, actuaban de maneras que me parecían sin embargo incorrectas. Digamos que eran honestos pero no fanáticos…….
Hace algún tiempo, conocí el Código Bushido, el mucho más exigente Código de Ética de los Samurái. Sus principios no son cuatro sino siete:
1. Honradez y Justicia
2. Valor heroico
3. Compasión
4. Cortesía
5. Honor
6. Sinceridad absoluta
7. Deber y lealtad
Sin pretender que un auditor interno deba dejar la vida en el cumplimiento de su labor, como puede tocarle hacerlo a un samurái, advertí que la intensidad de estos preceptos llenaba ese vacío o superficialidad de nuestro Código de Ética de Auditores Internos. Y lo hacía principalmente en relación con los principios de Integridad y Objetividad.
En efecto: la Honradez y Justicia pueden considerarse sinónimos de Integridad y Objetividad, de modo que no vale la pena detenerse en este primer principio.
Pero, en relación con la Integridad el código Bushido nos señala, además, los siguientes conceptos:
El valor heroico. Es el que más necesario me parece. No basta con ser íntegro. Hay que serlo aunque eso nos pueda costar el empleo, la salud, e incluso la vida. La gente debe confiar en nuestra palabra y en que nuestra rectitud no tiene dobleces ni condiciones. Cuando la exigencia del valor heroico nos excede, debemos abandonar el puesto pero no traicionar nuestro mandato.
El honor. Nuestro principal juez es nuestra conciencia. Sin apartarnos nunca de las leyes y normas, debemos hacer todo lo que consideramos correcto aunque nada nos lo exija. Y no debemos hacer nada incorrecto aunque las Normas nos lo permitan. No aplicar el principio de que “ todo lo que no es ilegal es legal”. NO DEBEMOS HACER COSAS QUE CONSIDERAMOS INCORRECTAS AUNQUE SEAN LEGALES. Eso es deshonroso.
Deber y lealtad. Debemos hacernos plenamente responsables de nuestras acciones y no escudarnos en terceros, aunque las circunstancias nos lo permitan. Nuestro apego a lo correcto debe ser tan incondicional como nuestro rechazo a lo incorrecto.
Respecto de la Objetividad el código Bushido nos enseña:
La compasión. No basta con presentar los hechos de manera descarnada. Hay que ejercer empatía y considerar las circunstancias, tanto las atenuantes como las agravantes de responsabilidades, en primer lugar. En segundo término, no estamos solamente para señalar errores sino para ayudar en el camino a su resolución. La independencia no es excusa para no contribuir con las personas en dificultades con su tarea.
La cortesía. Objetividad no es rispidez. Nada se gana con cinismo o actitudes cáusticas. “ Lo cortés no quita lo valiente”. Presentar los hechos y opiniones con buenos modos ayuda a aceptarlos, y deja desairados a quienes no actúan de la misma form.
La sinceridad absoluta. El compromiso con nuestros dichos y acciones debe ser total. No podemos decir algo en público y otra cosa en privado. Podemos sí callar ciertos hechos debido a la necesaria confidencialidad.
No podemos escudarnos en que dijimos algo porque estábamos molestos, ni aceptar que alguien mienta delante nuestro callando por conveniencia. El auditor interno es el abanderado de la verdad. Y opiniones puede haber muchas, pero verdad hay sólo una, y es por encontrarla que debemos bregar. Sabiendo que no es de nuestra propiedad.
En conclusión, recomiendo a todos los auditores internos la lectura del Código Bushido y esforzarse por aplicarlo. Nos ayuda a ser cada día mejores, en nuestro continuo camino hacia la excelencia.
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Descubre las ventajas del uso de las nuevas tecnologías como un aliado del Buen Gobierno Corporativo. Invitado: Víctor Cortés. Socio Director B-GRC Chile. Conduce: Giovanna Cárdenas.