lunes, 10 de marzo de 2014

Oficio Auditor Interno – Pesimismo, Escepticismo o Prudencia

Aunque usted no lo crea, una de mis historias favoritas desde niño es un fragmento muy pesimista del libro El Lazarillo de Tormes:

“A deshora me vino al encuentro un muerto, que por la calle abajo muchos clérigos y gente en unas andas traían. Arriméme a la pared por darles lugar, y desque el cuerpo paso, venían luego a par del lecho una que debía ser mujer del difunto, cargada de luto, y con ella otras muchas mujeres; la cual iba llorando a grandes voces y diciendo: 

“Marido y señor mío, ¿adónde os me llevan? ¡A la casa triste y desdichada, a la casa lóbrega y obscura, a la casa donde nunca comen ni beben!” 

Yo que aquello oí, juntóseme el cielo con la tierra, y dije:

“!Oh desdichado de mí! Para mi casa llevan este muerto.”

Al parecer al igual que en la historia del Lazarillo de Tormes, el pesimismo es parte del ADN de muchos auditores interno, debido a que de forma automática, inmediatamente, escuchamos u observamos algo siempre esperamos lo peor.

A continuación presento un ejemplo de esto: Un buen amigo, auditor interno con muchos años de experiencia, es un pesimista optimista. Su teoría es muy sencilla y al mismo tiempo contundente, siempre que revisa un área, solamente espera que haya sucedido lo peor (un fraude, una irregularidad o una desviación sustancial a las normas establecidas). 

De acuerdo a su opinión: “El pesimismo es un juego seguro. Así no puedes perder nunca, solo puedes ganar y siempre recibir nuevas noticas en el trabajo. Éste es el único punto de vista desde el que nunca te sentirás decepcionado. ¿Qué tipo de sorpresa prefieres recibir? Yo parto de la premisa de que todas las personas pueden ser corruptas, por lo que siempre recibo buenas noticias. Si compruebo que existe alguna irregularidad, estoy feliz porque detecte la situación. Si en cambio verifico que todo está correcto también estoy feliz, debido a que no existe ningún culpable a quien acusar. Esto se llama ganar ganar.” 

Pensar mal no significa ser malo. Ser escéptico no es ser cínico. Implica solamente ejercer el debido cuidado profesional. Desconfiar no es equivalente a ofender ni a maltratar. En resumen afirmaba, mi estimado Nahun, se trata de seguir la premisa del refranero español: “A Dios rogando y con el mazo dando……….”

Para él un pesimista es un optimista bien informado, y como pueden ver de acuerdo con mi apreciado colega esta forma de ver las cosas es fundamental para el éxito de cualquier auditor interno, debido a que es vital que seamos escépticos.

¿Qué es el escepticismo profesional?

El escepticismo profesional es una actitud que incluye cuestionar la validez de la evidencia de auditoria obtenida y estar alerta de la evidencia que contradice o lleva a preguntas acerca de la veracidad de la información revisada. Lo cual, como es obvio es esencial para la realización de un trabajo de auditoría independiente y objetivo.

A lo largo de los años he podido recibir sabias orientaciones de este buen amigo, que luego me han sido singularmente útiles en labores de investigación de fraude, abusos y malversaciones en las que he tenido que participar, por lo que es una persona que goza de mi respeto y admiración. Esta situación me hace pensar si es razonable tener un enfoque tan radical durante la realización del trabajo.

Desde el principio de los tiempos, existe una interrogante sobre la orientación que debe tener la profesión de auditoría interna desde un punto de vista ortodoxo siempre se ha visto al auditor interno como el guardián, custodio o centinela del control interno y de las mejores prácticas de negocio, sin embargo esta forma de ver el trabajo es totalmente contraria al enfoque moderno de la auditoría interna el cual exige que seamos un consultor interno y un asesor confiable a través de contribuir al desarrollo de un adecuado sistema de control y gobierno corporativo, que fortalezca la ética, la integridad y los valores.

¿Qué dicen las Normas para la Práctica Profesional de la
Auditoría Interna sobre el debido cuidado profesional?

La Norma 1220 sobre Cuidado Profesional establece que: Los auditores internos deben cumplir su trabajo con el cuidado y la aptitud que se esperan de un auditor interno razonablemente prudente y competente.

Siguiendo con la Norma 1220, el auditor debe ejercer el debido cuidado profesional al considerar:

·         El alcance necesario para lograr los objetivos del trabajo;
·         La relativa complejidad, materialidad o significatividad de asuntos a los cuales se aplican procedimientos de aseguramiento;
·         La adecuación y eficacia de los procesos de gobierno corporativo, gestión de riesgos y control;
·         La probabilidad de errores materiales, fraude o incumplimiento; y
·         El costo del aseguramiento en relación con los beneficios potenciales.

Para finalizar, me gustaría preguntarte:

¿Cómo eres en tu trabajo: pesimista, escéptico o prudente y competente?

¿Te ha gustado la reflexión? ¡Déjanos saber tu opinión a través de un comentario!

2 comentarios:

  1. Muy buen articulo y da mucho a pensar... el enfoque pesimista es como una zona de confort, no?
    Saludos,

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    1. Tienes razón Enzo y este es parte del esquema tradicional de realizar el trabajo de auditoría interna. Muchas gracias por dejarnos conocer tu opinión sorbe este tema.
      Saludosm

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