lunes, 11 de marzo de 2013

Decálogo para la formalización del Programa de aseguramiento y mejora de la calidad

Jesús Aisa Díez
Los programas de aseguramiento y mejora de la calidad pretenden evaluar la calidad del proceso de auditoría a través de: (i) la percepción de las distintas partes interesadas respecto de la utilidad de la actividad realizada por las Unidades de Auditorías Internas (UAI)  y (ii) por la verificación del grado de cumplimiento de las Normas del Instituto de Auditores Interno Global; realizando para ello revisiones rutinarias de la forma de acometer cada auditoría y la obtención de feedback de dichas partes interesadas a través de encuestas o debates documentados.

Conocemos por lo recogido en las Normas 1.300, que hay dos tipos de evaluaciones: las internas y las externas. Correspondiendo al análisis interno el seguimiento continuo del desempeño de la función y las autoevaluaciones periódicas respecto del cumplimiento de las Normas del citado Marco. 

En forma resumida podemos señalar, como aspectos relevantes de los programas de aseguramiento los correspondientes a: (i) Asegurarse de que el Plan de Auditoría está basado en los riesgos, y que se encuentra alineado con los objetivos estratégicos y con los principales riesgos de la Organización, (ii) que en la planificación de las auditorías se identifican los componentes claves del desarrollo del trabajo, sus objetivos, alcance y destinatarios, asegurándose que el alcance de la auditoría considera los riesgos relevantes, (iii) que en el desempeño de los trabajos existe una adecuada interacción con las Normas del IIA y (iv) que se mantiene una preocupación constante por el desempeño de la actividad, consiguiendo una eficiencia adecuada del uso de los recursos.
Por todo ello el entorno del trabajo de verificación es, como mínimo, dual, por una parte comprobando que los aspectos formales que se requieren por las Normas del IIA son atendidos, y en segundo lugar que estos se aplican realmente en el ejercicio de la función.

En mi experiencia como evaluador externo de la calidad de Unidades de Auditoría Interna, una debilidad frecuente que suele ser objeto de identificación, es la correspondiente a la ausencia de la formalización del Programa de aseguramiento y mejora de la calidad que cubra los puntos citados anteriormente. Y ello no es porque no se estén realizando actividades con las que efectuar el debido seguimiento del desempeño de la función, sino a que éstas actividades, junto con cualesquiera otras que pudieran ser efectuadas, no están debidamente recogidas en un documento en el que se describa de forma sistemática la manera en que se entiende oportuno actuar por el Director de la UAI (DAI)

Esta carencia de soporte documental, aparte de convertirse en un incumplimiento normativo, dificulta al equipo evaluador la obtención de las evidencias del proceso realmente desarrollado. Lo que impide la asignación del nivel Generalmente Cumple, el máximo posible, a la valoración de la N. 1.300, asignándose normalmente un Cumple Parcialmente, que es el nivel inmediatamente inferior.  

A fin de poder orientar a los responsables de las UAI en la confección del citado Programa de aseguramiento, nos permitimos enunciar un posible decálogo de actividades con las que poder elaborarlo:

1º) Informar a los responsables jerárquico y funcional del DAI de la puesta en marcha del Programa, recabando su aprobación.

2º) Difundir a toda la Organización, a través de los medios de comunicación de la empresa, el propósito y alcance del citado Programa, solicitando a las gerencias su colaboración para poder desarrollarlo y conseguir los beneficios que de él se derivarán.

3º) Recopilar e inventariar los Procedimientos de Auditoría existentes: Estatuto de Auditoría, Código de Ética, Manual de Procedimientos, Manuales para la concreción del Plan de Auditoría en base a riesgos, Realización de auditorías en base a riesgos, Proceso de planificación y programación de las auditorías, Comunicación de los resultados, Seguimiento de recomendaciones, etcétera.

4º) Confrontar el contenido de estos documentos con los requerimientos del Marco para la Práctica profesional de Auditoría Interna. Observar las discrepancias existentes, actuando en consecuencia, introduciendo los cambios que sean pertinentes, no solo formales, sino incluso de fondo, pasando los nuevos documentos a aprobación de los Órganos colegiados correspondientes.

5º) Diseñar los cuestionarios a remitir a las áreas auditadas a fin de consultarles su opinión sobre la calidad de los servicios de auditoría interna recientemente realizados.

6º) Confeccionar los registros de los aspectos relativos al desempeño de la actividad de auditoría a computar, tanto en el ámbito global de la UAI, como en el individual por auditores. Cumplimentarlos y analizar sus resultados, adoptando las medidas que resulten pertinentes para su mejora continuada.

7º) Revisar las resoluciones y circulares de los organismos supervisores con incidencia en la actividad de las UAI, identificando los aspectos a atender. Comprobando si se están considerando.

8º) Atendidos los requerimientos y actuaciones citadas anteriormente, que se pueden identificar con las precisas para realizar las evaluaciones continuas, se debe establecer el momento en el que efectuar las evaluaciones periódicas internas. Para ello:

8.1. Identificar al responsable de la UAI o de la Organización sobre el que recaerá la responsabilidad de esta actividad, teniendo en cuenta que este deberá tener un conocimiento amplio de las Normas del IIA.

8.2. Identificar, dentro de las gerencias más susceptibles de ser auditadas, a aquellas con las que conversar sobre su percepción respecto de la calidad, valor añadido, capacidad de atender solicitudes, por parte de la UAI. Grado de atención en los Planes Anuales de Auditoría a sus aspectos de interés prioritario.

8.3 Entrevistar al jefe funcional y jerárquico del DAI y conocer sus opiniones relativas a los servicios prestados por la UAI.

8.4. Mantener reuniones con una muestra significativa de los miembros del equipo de la UAI, interesándose por conocer su opinión sobre el control interno de la empresa, su aportación al contenido de los Planes de Auditoría, nivel de comunicación en la UAI, clima laboral, conocimiento sobre las estrategias y objetivos de la empresa, …

8.5.Contactar con el auditor externo y cualesquiera otros proveedores de aseguramiento existente en la empresa, para conocer el grado de coordinación de sus actuaciones con las realizadas por la UAI.

8.6. Revisar todos procedimientos existentes en los que se apoya la actividad de Auditoría Interna (ver punto 3º), constatando que su contenido responde a lo recogido en las Normas del IIA.

8.7. Grado de aplicación real de los procedimientos disponibles.

8.8. Revisión de las encuestas de satisfacción de los auditados disponibles.

8.9. Capacidad real de la UAI para atender el Plan de Auditoría en base a riesgos y las demás solicitudes de la alta dirección, gerencias y Directorio

8.10. Grado de atención prestada por las gerencias a las recomendaciones incluidas en los informes.

8.11. Evaluación individualizada del grado de atención de las Normas del IIA.

8.12. Emisión del Informe resultante.

8.13. Compartir con la alta dirección y el Directorio el resultado de la autoevaluación

9º) Cumplimentada la evaluación interna (continua y periódica), acometer la evaluación externa, para lo cual se deberá contactar con aquellas entidades que estén facultadas y capacitadas para realizar esta verificación, como por ejemplo los Institutos de Auditoría Interna.

10º) Recoger en el Plan de Auditoría Interna anual, aquellas actividades que correspondan realizar en el ejercicio que estemos considerando relativas al Programa de Aseguramiento y Mejora de la Calidad, cuantificando los recursos necesarios y programando temporalmente su realización.
                       
Es posible que de la lectura de este decálogo de actividades alguna Organización pueda concluir que es una labor que requiere un esfuerzo importante, y mejor dejarla para otros momentos; pero si esa es la valoración que se obtiene de su lectura, sugiero que se chequeen aquellas actividades que no se realizan de forma habitual y, después de hacerlo, nos preguntemos, si éstas no son demasiadas, qué significaría realmente incorporar las faltantes en nuestra autovaloración. Pero si son numerosas la pregunta que deberíamos hacernos sería: cómo es que sin este ejercicio de reflexión sobre nuestro modelo de funcionamiento podemos ser objetivos en la percepción del grado de calidad que estamos aportando a nuestra actividad. Sin olvidar que este análisis crítico es un requerimiento de la Normas que nos son aplicación, y que nos permitirán corregir las carencias que puedan observarse antes de someterse a la evaluación externa, que recordemos debería efectuarse al menos una vez cada 5 años.

Jesús Aisa Díez. Ex-Subdirector General Corporativo de Auditoría Interna de Telefónica SA. Director Proyectos de Evaluaciones de Calidad del IAI España. Director Técnico de FSH Consulting

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